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Fracaso no equivale a derrota

DSC_0032(Los fracasos son oportunidades para glorificar a Dios, y para buscar fuerza y crecimiento en Cristo)

No te entristezcas, desanimes y/o aflijas ante el curso natural e ineludible del fracaso; entre más pronto aprendas a superar esta tendencia mayoritaria, más pronto podrás incrementar tu crecimiento a un nivel mucho más deseable y así podrás disfrutar de las recompensas de la victoria a través de Dios.

Nuestro Dios omnisciente obra a través de nuestros fracasos, y estos a la vez sirven para dar gloria a Él. Dios usa la adversidad para enseñarnos lecciones, fortalecernos y dirigirnos al triunfo, entre tanto mucho de lo que acontece contribuye a Su grandiosa gloria.

Los fracasos son señales indicadoras a lo largo del camino que nos dirigen de éxito en éxito. Así que de forma encarecida, debemos continuar esforzándonos con entusiasmo por lograr la victoria final en Cristo. ¡Oh, cuan refrescante es tener la certeza de que “el fracaso es un paso inclusivo hacia la victoria”!
A veces, Dios permite que fracasemos para así hacernos revelaciones de nosotros mismos; y a través de tal acontecimiento, Él surge con un mayor propósito. De manera que es sumamente esencial que recurramos a Dios constantemente, que confiemos en Él profundamente y que dependamos de Él en su totalidad. Mientras nuestra confianza en Dios se va desarrollando a través de nuestra estrecha relación con Él, y por medio de Su palabra y Sus cuantiosos medios; la paz y libertad en Cristo comenzarán a posarse en nuestra mente y corazón.
Muchas personas de mentalidad abierta ven el fracaso como una “ilusión”, todo lo que hacemos produce un resultado…Ahora, ¿Qué estamos dispuestos a hacer con los resultados que obtenemos?
“¿Queremos eventualmente convertir cualquiera de nuestros resultados desfavorables en desenlaces positivos?” Entonces, un elemento clave para alcanzar tales desenlaces tan deseados es “una mente positiva”. Ciertamente, el optimismo por sí solo no nos llevará muy lejos. Definitivamente, si combinamos nuestro optimismo con una confianza inquebrantable en Dios, ¡Él obrará maravillas en nuestra vida!
Por otra parte, podríamos ver nuestros fracasos como “escalones ascendentes”, los cuales siendo aprovechados objetiva y diligentemente se convierten en oportunidades para escalar a mayores niveles.
En perspectiva, un análisis espiritual y objetivo del fracaso nos llevaría a la conclusión que Dios utiliza los fracasos como piedras pulidoras para refinar nuestro carácter entre otros propósitos, y así eventualmente dirigirnos hacia la victoria deseada. Ahora bien, además de esforzarnos para ser maduros de carácter persistentemente; debemos aprender a ver los fracasos como herramientas para buscar un crecimiento amplio, y también debemos procurar devotamente la sabiduría que proviene de Dios durante tal proceso.
Otro enfoque del fracaso sería considerar el fracaso como un “contratiempo temporal” que nos retrasa para lograr las metas trazadas. Con toda certeza, cada intento que hagamos por realizar nuestras metas nos acercará cada vez más a ellas…! Hasta cierto grado!
Antes de zarpar en busca de cualquier meta, necesitamos conocer la perspectiva de nuestro Dios; mas debemos recordar que nuestra confianza en Dios acerca de todos los aspectos de nuestra vida es muy fundamental.
Si erráticamente hemos decidido ir en busca de una meta sin antes haber consultado con nuestro Señor;
Entonces necesitamos pedirle que nos perdone, que corrija las consecuencias de nuestra decisión y pedirle que nos llene de Su ser para que así procuremos ver “la victoria en el fracaso”, así como también para que podamos apreciar Su presencia, Su amor y Su gracia en todo.
Tenemos la confianza de saber que Dios siempre tiene un gran propósito en mucho de lo existente, así que es muy vital que nos presentemos ante Él con un espíritu de acción de gracias siempre.
Si acaso, el fracaso nos es frecuente en algún tiempo, es probable que sea debido a la voluntad permisiva de Dios; o ¿a lo mejor signifique que debemos hacer un cambio de planes? Oportunamente, podríamos determinar una fecha o tiempo diferente para ejecutar dicho plan (¿Quizás durante el tiempo permisivo de Dios?).
Es esencial que aprendamos a manejar las vicisitudes de la vida de forma diligente, a permanecer fieles a Dios a pesar de cualquier entorno adverso y a ser consistentes en nuestra relación hacia nuestra Divina Trinidad.
Recordemos que nuestra debilidad es nuestro mayor recurso; ya que cuando somos débiles, entonces somos fuertes, mas el poder de Dios se perfecciona en nuestra debilidad. (ver 2ª Corintios 12:9-10, rv)
Por supuesto, el fracaso nunca debe significar que permitamos rendirnos porque…
“En Dios, donde hay lucha… hay victoria”.
“Donde el favor de Dios está presente, el verdadero triunfo reina”.
“Y donde hay vida… hay esperanza”. (ver Salmos 71:5, rv)
¡Si alguna vez nos sentimos desanimados, no desmayemos porque Dios nos acompaña siempre!
Bendigamos a todo aquel que procura nuestro bienestar, mas perdonemos al insensato y oremos por él; de manera adicional, pidámosle a Dios que derrame de Su gracia sobre ellos y que a través de nuestro buen testimonio sea Dios glorificado.
Es primordial que recurramos a la palabra de Dios siempre, ya que como dice su palabra: “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.” (Salmos 119:105) Mas si alguna vez sientes desmayar, ten en alta estima las siguientes citas:
-Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. (Josué 1:9, rv)
– Buscad a Jehová y su poder; buscad su rostro continuamente. (1ª Crónicas 16:11, rv) – Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:13, rv)

Adoptemos con entusiasmo la siguiente cita y volvámosla parte de nuestro estilo de vida; particularmente, tengámosla presente antes de emprender una meta. Y esperemos en Cristo y en la gracia de Dios que cada paso en obediencia sea un factor contribuyente a experimentar el fruto del Espíritu:
– Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4:6-7, rv)

Entonces, estemos contentos con cualesquiera que sean las circunstancias y aprendamos a vivir por encima de ellas (ver Filipenses 4:11).
¡No nos quejemos por nada; por el contrario, demos gracias a Dios constantemente en todo!
¡Estemos siempre alerta y dispuestos a hacer nuevas oportunidades…Y perseveremos a continuar la carrera mientras crecemos fuertes en Cristo Jesús!

Autoría de: Hno. Rosman David Aguilar
20 de noviembre de 2014
5ª revisión / versión: Castellano

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