A ANUNCIAR EL EVANGELIO!

Por: Eynar Mina

En nuestra sociedad pluralista y relativista en la que se convive con múltiples cosmovisiones y se debe respetar el pensamiento de cada quien pues se considera que no existen absolutos de ninguna clase es válida la pregunta: ¿es pertinente seguir anunciando el evangelio? Esta inquietud es relevante porque creer en el Evangelio, las buenas nuevas de salvación para todo aquel que cree en Jesús, es requisito indispensable y un no negociable para poder estar en paz con Dios, según el Nuevo Testamento.
Aunque son muchos quienes insisten en la opción que cada individuo tiene de creer lo que considere conveniente, la Biblia, la infalible Palabra de Dios afirma que como “hay camino que al hombre le parece derecho, pero al final es camino de muerte” ( Pr. 16:25), es indispensable anunciar el evangelio de Jesucristo para que “ todo aquel que en el crea no se pierda mas tenga vida eterna” ( Jn. 3:16).
De la misma manera que Dios eligió y comisionó al pueblo de Israel para dar a conocer entre las naciones Su gran nombre, también eligió y comisionó a la iglesia para que anuncie las buenas nuevas del evangelio a todas las naciones. En el texto conocido como la Gran Comisión, Jesús fue explicito en ordenar a sus discípulos: “Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” ( Mt. 28:18-20).
Anunciar el evangelio a toda criatura, en todo lugar y en todo tiempo es el privilegio y la responsabilidad de todos y cada uno de los miembros de la iglesia de Cristo. No hay privilegio y encargo más elevado que este. Los primeros discípulos de Jesús así lo entendieron y guiados por el Espíritu Santo llenaron de la Buenas Nuevas en poco tiempo a todo el mundo conocido de su generación. Los verdaderos cristianos de todos los tiempos han entendido la urgencia de este privilegio y han hecho ingentes esfuerzos por llevar el mensaje de salvación de Dios aun a los lugares más remotos de la tierra.
Cada hijo de Dios, cada miembro de la iglesia de Jesucristo, debe tomar muy en serio este enorme privilegio recibido de Dios y hacer todo lo que este a su alcance para guiado por el Espíritu de Dios hacer que otros conozcan las Buenas Nuevas de Salvación, tengan paz con Dios al recibir el regalo de la salvación y a su vez se conviertan en alegres proclamadores del evangelio a las nuevas generaciones.
Toma en serio esta responsabilidad y haz tu parte cada día en la gloriosa tarea de ANUNCIAR EL EVANGELIO.