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Que pasa en el mundo

Por: Eynar Mina

Las noticias que escuchamos y vemos en los últimos días son preocupantes. El avance de ISIS en Siria e Irak , la ejecución atroz de rehenes occidentales en sus manos, la muerte o el desplazamiento forzado de todos aquellos que disienten con su ideología, y las amenazas de ataques a países como Inglaterra, Francia, Estados Unidos y Canadá, son muy preocupantes. Como si esto fuese poco, el Ébola que ya ha cobrado varios miles de vidas, con miles más de personas infectadas, en África Occidental, y ha llegado hasta Europa y Norteamérica, amenaza por convertirse en una pandemia de consecuencias impredecibles.

Frente a estas noticias que escuchamos todo el día, todos los días es inevitable que nos hagamos algunas preguntas: Que pasa hoy en el mundo en que vivimos? Hay esperanza de mejora para el mundo? En que clase de planeta vivirán nuestros hijos y nietos?

Hay diversos acercamientos de respuesta a estos interrogantes: Hay quienes sin centrarse en los hechos negativos, insisten en que este mundo será cada vez mejor y que en los próximos 20 o 30 años el desarrollo de la técnica y de la ciencia hará que superemos todas los problemas que hoy nos aquejan y que hasta tendremos la posibilidad de no morir, pues mediante la ciencia seremos inmortales. También hay quienes, del otro lado, opinan que el planeta, con el ser humano abordo, esta marchando a pasos agigantados hacia su autodestrucción y que si no hacemos un alto en el camino, la raza humana sufrirá funestas consecuencias en los años por venir.

Como podríamos interpretar nuestra generación a la luz de las Sagradas Escrituras? Es claro y no se necesita mucho esfuerzo para deducir que esta realidad de violencia, intolerancia, injusticia y muerte es consecuencia lógica de la manera como nuestra sociedad se relaciona con Dios, el Creador y Sustentador del universo. No hay duda que el hombre actual ha abandonado a Dios, se ha rebelado contra su Hacedor y movido por el egoísmo, la codicia y el orgullo ha dado la espalda a Dios y estableciendo sus propios caminos se dirige hacia el fracaso.

Afortunadamente todavía hay esperanza de restauración. Es bueno recordar las afirmaciones esperanzadoras la Palabra de Dios para los mementos de crisis social: “Si mi pueblo, sobre el cual se invoca mi nombre, se humilla y ora, y busca mi rostro, y se aparta de sus malos caminos, yo lo escuchare desde los cielos, perdonare sus pecados y sanare su tierra” (2 Crónicas 7:14)

La esperanza para el mundo esta en el pueblo de Dios, en la iglesia de Jesucristo, en usted y en mi. Si nos volvemos a Dios de todo corazón, en arrepentimiento verdadero y en oración sincera, Dios tendrá misericordia de este mundo en el que vivimos. Las malas noticias no serán acciones devastadoras y aunque no viviremos en el paraíso, la presencia de Dios será más notoria y el mal, la destrucción y las amenazas no serán nuestro pan de cada día. Frente a las amenazas, como las que presenciamos hoy, tenemos una única y singular salida: Buscar sinceramente a Dios y nuestra ayuda vendrá desde lo Alto.

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